Viviendo una vida Slow (¿?)

Yo no sabía que mi estilo de vida tenia nombre. Fue raro cuando me di cuenta. Fue más raro (pero muy motivante) ver que habían muchísimas personas que apuntaban a vivir de la misma forma y que compartían sus experiencias. No es que yo me sintiera especial ni mucho menos, pero cuando nos rodea tanto exceso y a tanta velocidad es difícil imaginar que hay una “tendencia a vivir más lento”.

Como les decía, yo no comencé con este nuevo “estilo de vida” por querer ser popular. Sólo un día sentí que la rutina me estaba matando, que había dejado de escucharme a mí misma, que estaba acostumbrada a comprar cosas que no necesitaba y que estaba nutriendo mi cuerpo y mente de basura. Y cuando todo esto lo hice consiente puse el freno de mano y me bajé. Es terrible leerlo así todo junto pero eso pasó. Y no, no fue de un día para otro.

Ahora bien. Que es esto de la Vida Slow… La verdad no lo sé a ciencia cierta, tampoco estoy segura de cumplir con todos los requisitos de las definiciones que podemos encontrar en internet, ni mucho menos creo ser una embajadora de esta nueva forma de vivir.

Desde mi perspectiva sólo apunta a VivirEs mi protesta pacífica contra las imposiciones del sistema. Vivimos en una sociedad que nos impone estándares de vida, cánones de belleza, modos de comportamiento incluso estados mentales D:

Cuando me di cuenta de que no necesitaba nada de eso, entonces comencé a vivir mi propia vida, bajo mis propios parámetros. Ahora, claramente no fue de un día para otro, ni un cambio radical. Incluso es aún un proceso de; cambios, aprendizaje y de amor.
Vivir “lento” es apreciar cada día. Es valorar lo haces y lo que tienes, sin estar todo el tiempo necesitando más. Es apartar la negatividad, armonizar con el entorno. Respetar y respetarte.

Pero OJO! No es que estemos viviendo como caracoles, que nos la pasemos durmiendo ni que nos quedemos mirando por la ventana cómo pasa el día…Es simplemente cambiar la perspectiva: 

Haz lo que más te gusta de tu día a día. Trabaja en algo que te apasione, para poder hacerlo feliz.
Disfruta a tu familia, cada momento que puedas. Crea hábitos de conversación con ella. Conoce a quienes te rodean y aprende de ellos. Muestra interés por sus necesidades y expresa las tuyas, la empatía es la mejor forma de conseguir armonía.
Observa la naturaleza, conócela y respétala.
Apártate de todo aquello que le aporte negatividad a tu vida. Aprende a generar opinión en base a tus propios conocimientos y experiencias y no te dejes llevar por lo colectivo.
Prepara tu alimento. Conoce sus ingredientes, aprende como cada una de las cosas que consumimos afecta en nuestra salud, nuestros estados de ánimo y nuestro estilo de vida.
Disminuye el consumo de productos innecesarios. Reutiliza, Reduce tus desechos. Recicla. Cuando nos hacemos consientes del impacto que generamos con nuestros hábitos y trabajamos para revertirlos, la manera en que nos relacionamos con el entorno cambia. La manera en la que percibimos nuestro mundo se transforma. La tierra no es un lugar de paso. Es nuestro hogar y será el hogar de quienes queden cuando ya no estemos.

Desvaloriza el dinero. Trabaja por satisfacción, por realización, no por dinero. En un sistema que se mueve en torno al “vil y sucio dinero” este es el punto más difícil. Pero ¿Realmente lo necesitamos tanto? Si bien lo necesitamos para adquirir prácticamente todo lo básico para subsistir, intenta pensar en lo mínimo. Vive con austeridad, valora lo que tienes. Con esto no digo que no vivas bien, que no te regalonees, simplemente evalúa tus hábitos y crea conciencia de aquello que no necesitas.
Aprende a reutilizar objetos, a repararlos, a intercambiarlos.
Bájate del auto, disfruta de caminar, de andar en bicicleta. Aprovecha esos momentos para pensar, para crear, soñar…
Lee. La ignorancia es el cáncer de nuestra sociedad. Lee de temas que te encanten, lee del mundo, lee sobre plantas, lee sobre el amor, sobre aventuras. Abre tu mente y permítele a tu imaginación volar, como cuando éramos niños. No te avergüences de imaginar lo imposible.
Escribe, dibuja, pinta, teje, borda, haz tu propio pan. Regálate tiempo para explorar tus habilidades y no dejes nunca de sorprenderte de los resultados.
Fracasa y se feliz. Aprende de cada una de tus caídas y disfrútalas. Levántate y vuelve a intentarlo, una y otra vez. No permitas que NADIE te diga que no puedes o que no debes. Escucha a tu corazón.

Para terminar, me gustaría poner un poco de contexto. Soy Camila, tengo 28 años y soy mamá hace 5. Comparto mi vida con un hombre maravilloso y vivo en un departamento en Ñuñoa. Santiaguina de nacimiento y Diseñadora Industrial de profesión. Para que esta información? Porque no me crié en el campo entre animales libres, no tengo mis chakras alineados (aun que me encantaría) ni vivo en una combi viajando por el mundo. Soy una persona más. No hay requisitos fundamentales para poder vivir al margen del sistema que nos impone la sociedad.

@nomedalomismo 


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