Twerk como acción feminista – Cata Sutta

¿Puede un baile tachado como sexista ser en realidad un acto feminista? Catalina Ayala, la chica de rulos maravillosos que sus gritos se escuchan desde la calle, aún con la música a todo dar, alentando a sus estudiantes mientras éstas intentan sacar la tremidiña (tremidinha), sabe que sí. Pero no siempre lo supo, alguna vez la Cata no sabía bien qué era el feminismo, y la fe en sí misma y sus expectativas de vida se cerraban a trabajar por siempre en la misma oficina, casarse, tener hijos. Ese era su techo. Pero a los 22 años la echaron del trabajo que había empezado a los 17 en el área de administración – “siempre me chocaron muchas cosas de estas empresas, como por ejemplo la desigualdad, el machismo, la misoginia, la homofobia, la poca empatía, etc. […] nunca me quedé callada y me tachaban como la problemática, o loca, me daba igual. Porque sabía que no podía quedarme callada con ciertos comentarios o actos injustos”

Sin título profesional, un hijo, entrevistas fallidas porque no le querían dar recomendaciones y un finiquito que estaba por terminarse, decidió vender pizzas desde su casa a los vecinos de su población. Con su tía hacían la masa y picaban los vegetales, hasta que en invierno les empezó a ir mal y vio una oportunidad en la venta online. Bajo el nombre de Cata Sutta, vendió ropa cool traída de China, luego cosméticos, y en un rollo emocional de sentir que se había dejado estar, decide tomar clases de twerk con un amigo. Al tiempo la invita a ser ella la profe.

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“estaba tan feliz, me sentía demasiado orgullosa de mí, así que fue todo un desafío, siempre fui muy vergonzosa, pero eso debí cambiarlo, iba a dar clases y hablar delante de 20 personas. Al pasar las semanas, se me olvidó lo que era la vergüenza. Nunca me había sentido tan bien con mi cuerpo, con mi piel, mis cicatrices, mis piernas, mis estrías, ver a mis alumnas disfrutar cada movimiento, me daba mucha alegría y satisfacción saber que esto no solo me ayudaba a mí, nos ayudaba a todas”

“Funk Carioca Chile un espacio para todxs. Es mi lugar seguro donde invito a todxs quienes sienten que no tienen un espacio seguro para ser ellxs, porque ahí solo existe alegría, cuerpos moviéndose, bundas rebolando jajajaja. Un espacio sororo y feminista, el espacio en el que siempre quise vivir y trabajar. Este es el mejor trabajo que he tenido en la vida, todos los días voy con ganas, todos los días voy con ganas de atender a mis alumnxs, de hacerles sentir que este espacio es para ellxs y nadie jamás lxs hará sentir mal”

 

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El feminismo, sororidad y brindar un espacio seguro en sus clases es fundamental para Catalina. Sólo acepta mujeres y miembros de la comunidad LGBT, está prohibido ir con pololos o cualquier acompañante hetero masculino. Siempre comienza diciendo que nadie mirará tu cuerpo para juzgarlo, porque todas/todos los que están ahí van a lo mismo “mover el poto”. Las invita a que se miren al espejo, que toquen sus cuerpos y jueguen con ellas mismas. Entre las mismas estudiantes, tanto de twerk como funk, se genera una comunidad de respeto y cariño

La primera traba de bailar, más aún si es twerk, es nuestro cuerpo, pensar que llegarás a un lugar sin saber si las personas que estén ahí te juzguen por la apariencia de tu cuerpo o te miren extraño, comenten algo, etc. Lo he vivido y visto desde pequeña, y también tuve ese complejo de mirar y opinar sobre el cuerpo de lxs demás. Un día me mire al espejo y me di cuenta lo diferentes que somos todxs y lo importante que es amar nuestros cuerpos y respetar el de los demás, el cuerpo es de quien lo posee, dejemos de hablar sobre el cuerpo de los demás.”

Siendo ella una feminista, Cata se ha preguntado cómo llevarlo a más lados, encontrando en el baile una herramienta para enseñar a otras mujeres el apropiarse de sus cuerpos, confiar en otras mujeres y en sí mismas. Brindando clases en diferentes zonas de Santiago, Renca, incluso en la calle, llegando así a varios estratos sociales y edades.
Como profesora no buscará que todas sus estudiantes sean las mejores, ella quiere que todas sean ellas mismas. La tolerancia a la frustración, el asumir las diferencias de cada una y sus aprendizajes son parte de la clase. Acá no graban a las que bailen mejor, acá se graba a todas y todas se felicitan.
Cuando la clase está llegando a su fin, y ya estamos todas muertas después de una hora intensa de mover nuestros potos y desconectarnos de tanto…Nos sacamos una foto.
Y el consejo de la Cata para ti, que quizá estás luchando por salir adelante o creer no tener ninguna habilidad más de las que te han hecho creer, y pensar que el feminismo no puede hacer nada por ti:

Que no aguanten, que hablen, que somos caletas, que renuncien a todo acto de violencia, lo más probables es que nos tachen de locas, y si, estamos locas, toda nuestra vida nos han llamado locas, que andan con la regla, que porque son mujeres, etc. Que importa que nos digan locas mil veces más. Confíen en sus compañeras, encontraran la empatía que siempre han buscado.”

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Si quieres escuchar más sobre Cata, te recomendamos escuchar el podcasts de CafeconNata

[EXTRACTO DE TEXTO EN SUS RR.SS] El Twerk, feminismo y sororidad. El twerk es feminismo y los espacios son sororos. En tu primera clase, no quieres videos, fotos, ni contar que comenzaste a bailar twerk, no quieres que te falten el respeto, porque claro, el twerk es un acto asqueroso y repudiable. Pero, ¿Por qué me gusta tanto bailar Twerk?. Te explico. Te sientes libre, conoces tu cuerpo de otra manera, Mueves el culo como quieres. luego no te importa nada, solo quieres mover las caderas al ritmo de la música, mover esa parte del cuerpo que todo el mundo ama ver en la tv y en las pornos. Pero que te vean feliz, moviendo el culo para ti, es inmoral. Entonces, el twerk es un acto feminista. Los espacios del twerk siempre Son espacios seguros, todas vamos a lo mismo, nos liberamos, miramos el espejo y movemos el culo en distintas posiciones, todas rojas y transpiradas, con dolor de piernas, pero felices. termina la clase y nos vamos en grupos, porque sabemos que ese espacio que nos brinda nuestra instructora es seguro, pero la calle no. […] 


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