Quemadas y Fundidas

“Burnout” es la palabra en inglés con la que se está hablando sobre estrés laboral: sentirse agobiada mental, emocional o físicamente, donde de forma paulatina una va perdiendo interés por sus tareas, responsabilidades y puedes caer – incluso – en una depresión.

Ahora, la pregunta del millón, en las últimas semanas ¿has sentido alguno de estos síntomas? : mareos, fatigo, falta de concentración, irritabilidad, ansiedad, dolores físicos (estómago, jaquecas, ataques de colón…), sentimientos de angustia, insomnio, agobio laboral (sensación de no poder cumplir las tareas que antes te eran simples), falta de apetito, pérdida de noción de tiempo, incapacidad de disfrutar la tarea realizada.

Si pensaste: we…, esto es exactamente lo que siento con más de 3. Amiga, ya estás entrando en un burnout.

Lo primero es tener claro que ninguna es psicóloga o psiquiatra (a menos que tú casualmente seas una, holi) así que por mucho que sigas estos tips, NO ASEGURAN que podrás salir del cuadro de estrés. Es importante recurrir a un especialista.

Dejando eso claro, acá hay algunas ideas que puedes intentar aplicar en tu día a día hasta recuperar fuerzas y superar esta ruda etapa. Mil veces mejor si puedes implementarlos, de forma paralela, con una terapia psicológica o similar.

1- No esperes a explotar.
Bastante obvio pero NO. Tendemos a estirar mucho el chicle de nuestras emociones cuando estas se relacionan a tareas diarias, y comienzas a excusarte con frases como “ya, si todos están estresados” , “es que hace mucho que no tengo vacaciones” , “filo si pronto viene un feriado, aguantaré hasta entonces”, “descansaré en verano”, etc. etc. Mas no, el momento es ahora se aplica en todos los sentidos de la vida; si en este momento sientes que se te está pasando la mano, para. Hazte un chequeo y hazte cargo de tu ánimo así como te haces cargo de tus pendientes.

2- Asigna tiempo agendado para el autocuidado.
Ojo, autocuidado no es sólo darse baños de tina y ponerse máscaras, hay miles, miles de forma de auto-cuidarse. Porque es darte un espacio genuino para ti, para hacer algo que te gusta mucho o no hacer absolutamente nada. Cuando estás bajo un nivel de estrés alto te cierras, y sientes que es imposible, definitivamente fuera de la responsabilidad el darte 30 minutos para estar echada en la cama con la tele sonando atrás. Así que parte de a poco, 1o minutos, y luego anda incrementándolos. Lo importante es que lo agendes: Mañana lunes, de 15.30 a 16.30 autocuidado. Y ojo, no lo dejes a última hora, lo que botó la ola del día, no. Inclúyelo a la noche si prefieres pero que no sea parte de tu rutina de sueño o “después de terminar todo”

3- Actualiza tus herramientas.
En el hermoso mundo de la internet hay un montón de recursos, en inglés y español, para poder enriquecernos. A veces los burnout nos bloquean o vienen acompañados de lagunas creativas. Aprovecha vivir en esta era y busca nuevas fuentes de inspiración o guías para poder suplir eso que sientes que te falta: charlas TED, instagram, podcasts, youtube, etc.

4-Haz una lista de tus agobios.
Amo las listas ¿ustedes no? el ver todo escrito y tacharlo me calma el espíritu. Mi psicologa me recomendó anotar todas mis tareas, desde la más mínima hasta la más urgente, para que fuera tachándolas y ese acto me traía instantáneamente cierta calma. Porque así tachara: lavarme los dientes. Ya estaba cumpliendo con algo.
Plus: Al hacer una lista podrás encontrar puntos críticos o “situaciones” en las que puedes hacer cambios para retomar el control. Supongamos que uno de tus puntos críticos es mantener tus RR.SS activas, o aprovechar el tiempo de escritorio. Ya sabiendo cuáles son (ponerle nombre al problema) sabrás qué hacer para facilitarte la vida o dónde pedir ayuda para que otro pueda orientarte.

5- Separar lo Urgente de lo importante.
Esto está en todos esos libros de “Gestión de tiempo” y seguro pueden buscar en google MUCHO material al respecto. Básicamente es enlistar tus tareas y agruparlas en 4 casillas: Urgente-importante / no urgente-importante / urgente- no importante / no urgente – no importante . Estos cuadrantes determinan el tiempo que debes dedicarles o el orden de prioridades. Porque cuando estás agobiada todo es “urgente importante” y en verdad…no. Siempre algo puede esperar o requiere menos atención que otras. Además solemos dejar en no-urgente, no importante nuestro autocuidado o actividades personales y, amiga, tu trabajo no te puede abrazar, languetear o ronrronear. Nuestros seres queridos y vínculos también merecen su respeto y tiempo.
ojo: procastinar es diferente a auto-cuidarse. Procastinar es hacer algo que crees que debes hacer antes de empezar tu tarea; limpiar la casa, ir al super, ordenar ese mueble lleno de papeles…cuando en verdad sí podrías hacerlo después u otro día. Debes separar las cosas que implican un bienestar emocional y físico vs las distracciones.

6- Pide ayuda.
YA, lo dije antes pero lo vuelvo a decir, no dejes que te explote en la cara…trabajar un estrés a tiempo previene un mal mayor después.

 

Ideas de autocuidado y mini-escapadas para el estrés laboral:

  • Empezar un diario de “cosas felices”: anotar una cosa que te hizo feliz en el día, desde un lápiz bonito hasta compartir con seres queridos.
  • Salir a caminar o contemplar el infinito (aka: mirar por la ventana)
  • Hacer tiempo para actividades con amigos y familia
  • Empezar un hobby, deporte o actividad manual
  • ver películas de tu género favorito (no empieces una serie, it’s a trap!)
  • Limpiar tu casa, taller o pieza
  • Hacer ejercicios de respiración
  • Meditar
  • fijarte una meta a corto y largo plazo que canalice tus tareas
  • Ser amable con otras personas
  • Desconectarte al menos una hora del compu y teléfono
  • Comer frutas y verduras, tomar mucha agua
  • Irse a dormir temprano (hay hasta aplicaciones que te mandan a dormir antes)
  • Crear un panel con fotos y frases que te evoquen tu meta a futuro (a dónde quieres llegar)

 

 


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