MI HISTORIA: DE VENEZUELA A CHILE

Me llamo Estefanía M. Quintero R., soy Caraqueña, nací en Caracas, Distrito Capital en Venezuela. Tengo 27 años.
Soy la menor de tres hermanos que me llevan 10 años así que era o soy (jajaja) la consentida de la casa y como dice mi mama “el terremotico de la familia”.

Desde muy pequeña estuve involucrada con el mundo artístico, mis padres movidos por su propio estilo de vida bohemio promovieron en mi la búsqueda constante de las artes, ya a los 6 años me entretenía pintando garabatos en el taller que tenía mi padre en la casa en donde crecí. Es así como creció mi interés de aprender y experimentar en diversos ámbitos artísticos, como pintura, serigrafía, escultura, dibujo, etc. Ya en el colegio a nivel de escuela básica me interesé por la danza folklórica, aprendí bailes tradicionales de mi país como joropo y tambor y hasta participe en un performance de “La Vaca Mariposa”, canción representativa venezolana escrita por Simón Díaz. Fui a muchos “planes vacacionales” que luego se convirtieron en campamentos de verano conociendo sitios interesantes y hermosos de mi país. Seguí creciendo y empecé a interesarme por la música pero esta vez quería aprender a tocar un instrumento y el que más me llamo la atención fue la batería, con una amiga formamos un grupo de “punk” y en mis quince en vez de tener una fiesta de vestido y vals, tuve un “toque”, mis amigos fueron mi casa a escuchar a mi grupo tocar.

Sin darme cuenta, estuve en una búsqueda personal de algo que de verdad me apasionara. Ya en el primer año de Arquitectura (mi segunda pasión) había hecho el primer curso de Fotografía Analógica en Blanco y Negro, mi padre me prestó su cámara PENTAX de rollo y empecé a desarrollar el gusto por la fotografía. En ese período tuve el honor de haber sido seleccionada para participar como fotógrafa invitada en la exposición “CARACAS CIUDAD REVELADA”, realizada en el Museo de Bellas Artes de Caracas. Esta exposición buscaba mostrar los ámbitos ocultos de la ciudad capital. Una experiencia inolvidable, que me dio la oportunidad de tomar imágenes en el centro de Caracas en donde también se encuentra el casco histórico, revelando espacios de diseño fantásticos pero olvidados del imaginario colectivo de la población. Pero luego los estudios se empezaron a poner más exigentes, demandaba más tiempo hacer las entregas, trasnochos, en este punto pues me enfoque más en terminar la carrera y mi primera pasión, la fotografía, pasó a un segundo plano pero solo hasta el 2012, cuando decidí comprarme mi primera cámara digital MyG-30semiprofesional. Y como, recientemente me había graduado como Arquitecto, empecé a trabajar como dibujante en la oficina de arquitectura teniendo las tardes y fines de semanas para realizar los cursos de fotografía que había pospuesto. Practicaba tomando fotos  en los cumpleaños y eventos familiares, productos de bisutería, bodas eclesiásticas y civiles y hace poco una sesión de fotos a mi sobrino mientras estaba en el vientre de su madre.

Todo esto sucedía en mi vida mientras la situación económica y política de Venezuela comenzó a empeorar de forma muy rápida, generando en muchos jóvenes venezolanos el impulso de buscar un futuro mejor en donde crecer de forma independiente, con una mayor calidad de vida, sin las limitaciones que cada vez más van en aumento en mi país.

Es así como hace más de un año tenemos (mi pareja y yo) este proyecto de seguir creciendo profesionalmente y hacer un magíster, en mi caso, Arquitectura del Paisaje en Chile, queremos experimentar en otras fronteras, conocer nuevos mundos y desarrollarnos en todo lo que queramos. Como arquitecto y como mi artista interior, siempre he buscado que mis proyectos tengan un toque de color, de diversión y siempre me llamó la atención las formas de la naturaleza 8031209043_d553b14810_zy las maneras en que esta se puede ordenar para satisfacer al hombre y brindarle mayor calidad de vida. Después de mucho buscar logramos encontrar en Latinoamérica un programa académico que acorde con lo que queríamos y en un país que está creciendo rápidamente, en donde se puede respirar un poco de tranquilidad, como es el caso de Chile. El año pasado, en Junio, tuvimos la oportunidad de conocer Santiago y experimentar como arquitecto, fotógrafo, futura estudiante y turista, el ritmo vigoroso de esta ciudad. Y la verdad es que nos encantó, quizás el frío de invierno puede ser menos intenso pero sí, nos gustó.

Siguiendo con el plan de continuar nuestros estudios afuera, a finales del año pasado empecé a trabajar como freelance en el campo de la arquitectura y desarrollando al mismo tiempo mi trabajo como fotógrafo. Después de varios meses dándole vuelta en mi cabeza a diversos proyectos en donde explotar mi pasión por la fotografía, decidí arriesgarme y sin seguir pensándolo mucho, empecé a generar esta idea, buscando entre todas mis fotografías ya tomadas y viendo que sin saber había estado tomando fotos a mi adorado perro Brandon y otras a mascotas, que causaban en sus dueños muy buenas impresiones y yo lo único que buscaba era retratar a la mascota en su ambiente natural, tal y como sus dueños lo conocen. Así simplemente, nació FotoHuellas, un proyecto dedicado a ese otro miembro de la familia que siempre nos está acompañando, en las buenas y en las malas. Lo que quiero transmitir es el carácter de la mascota, en unas cuantas horas de sesión, estando en el lugar que habita cotidianamente, como si yo formara parte de su vida por un solo día. He tenido la suerte de contar con el
apoyo de mis amigos y familiares a cuyas mascotas he fotografiado y con eso he podido ampliar mi portafolio y darme a conocer en las redes sociales como Instagram y Facebook.
También desarrolle mi propio sitio web. En paralelo, pero con un enfoque más personal tengo mi página en Facebook, Tumblr y Flickr; MARENANIA, en donde expongo mis fotografías de arquitectura, de paisajes, de viajes. Y también tengo la oportunidad de venderlo impresas en diversos artículos a través de Redbubble.

Quizás el mayor obstáculo ha sido insertarme de forma más sólida en el mercado venezolano, y la razón, en mi opinión, es que en estos momentos de crisis en el que los venezolanos no conseguimos que comer de forma sencilla, un trabajo como el de FotoHuellas no es apreciado. Y es ahí cuando mis metas como arquitecto y fotógrafo necesitan buscar otras fronteras en donde florecer, en donde dar a conocer mi trabajo.
Todas las experiencias vividas en mi país, la manera en que entiendo la naturaleza, mis raíces artísticas, mi visión como arquitecto y como fotógrafo, generan un producto único con potencial de ser exportado. En Chile veo posible presentar mi trabajo con la capacidad de brindarles un producto de calidad, e innovador diferente a cualquier otra propuesta con una enfoque original.

Me gustaría poder experimentar con este proyecto en Chile, empezar a entender la dinámica de Santiago en este ámbito y tomarle fotos a los perros, gatos y demás mascotas de la capital. Después de realizar este Magíster, no tengo planes definitivos, me
gustaría seguir ejerciendo en paralelo mis dos pasiones, tener un taller de fotografía y un estudio de arquitectura con mi pareja. No sé en qué parte del mundo pero por ahora, empiezo en Santiago de Chile.

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