Layla corazón de pincel

Antes de contarles sobre Layla, quiero decir que me costó muchísimo elegir las fotos de las ilustraciones para este post porque son todas hermosas.

Layla Torres Rodríguez tiene 23 años y es de Talcahuano, Concepción. Sus amigos la llaman Marceline – de ahí su seudónimo @marcelinewatercolor – y es Químico Industrial de la USM, pero su pasión es, como adivinarán, la ilustración — “Siempre quise estudiar arte pero mi familia nunca estuvo de acuerdo y crecí con el miedo de que siendo artista me iba a cagar de hambre, pero eso nunca fue impedimento para dejar de hacer lo que más me gustaba, así que pase todo el periodo escolar dibujando anime y cosas random en clases.”

Aunque en su vida profesional normal es Químico Analista, en su tiempo libre es una artista del dibujo y las acuarelas, haciendo dibujos de su vida cotidiana o encargos. Se inspira andando en bici o caminando, y eso se nota en sus dibujos de aves y plantitas.Antes de dejar de ver el dibujo como hobby estaba trabajando en un centro de investigación el cual, a diferencia de otros trabajos del área científica, era más “relajado” por ende me dejaba con tiempos libres de vez en cuando que aprovechaba para dibujar o revisar por internet el trabajo de otros artistas aficionados y profesionales.

Es fanática de frannerd, Agata Wierzbicka, Agnes Cecile, “y todos los acuarelistas rusos jajaja”. — “El año pasado decidí tomar un curso de dibujo avanzado de figura humana en la pinacoteca de la Universidad de Concepción, antes de empezar el curso estaba súper nerviosa, porque como era de dibujo avanzado primero debía pasar por una evaluación con el profesor a cargo para ver si estaba al nivel, así que me presente con un portafolio y para mi sorpresa el profe me tiro flores y me acepto en el curso. Actualmente está finalizado y montamos una exposición final con los mejores trabajos. Fue una experiencia totalmente nueva, nunca había tomado algún curso o taller, aprendí como nunca y superé varias trancas que tenía como el pudor de dibujar con personas observándote.” 

Lo que más me gusta de Layla es que estar trabajando en su carrera no le ha impedido para dedicarse a algo que la apasiona. Incluso ha participado en ferias y colectivos, aprendiendo de la experiencia de otras personas (¡intercambió dibujos con Liniers poh!) y conociendo otros artistas con quienes ha formado verdaderas amistades —“(…) la Gabi (Gabaratera Ilustraciones) me gustan mucho sus dibujos y además tenemos muchas cosas en común“— Aww. Pero no todo es tan cute, porque también ha tenido que sobrellevar su introversión para poder hablar con otras personas y superar esa barrera personal. Además de la competencia que se puede generar dentro del mismo rubro, como críticas destructivas sobretodo a quienes están recién empezando y puede desmotivarlos. 

Pero llega un punto donde eso da igual porque Layla vio tantos artistas bacanes que se atrevió, abrió una cuenta para mostrar sus dibujos y se dio cuenta que a las personas les gustaba. De a poco ha ido encontrado su estilo y materiales, siendo la acuarela lo suyo — “Hasta el día de hoy aún lo siento como una transición ya que me queda mucho por aprender, y creo que nunca dejara de serlo porque nunca se deja de aprender

Y si tú también eres una científica, o no, con un artista en tu interior, su mensaje es:

“Si les gusta dibujar, háganlo, sean buenos o no da lo mismo porque nunca se deja de aprender, con el tiempo irán viendo cómo van mejorando sus trabajos, NO dejen de hacer cosas por miedo al resultado o al qué dirán :)”

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