LAS DOS LEYES DE LA VIDA (versión cuento)

Nota: Soy mejor contando que escribiendo cuentos – fin de la nota-.

Había una vez un Rey que tenía un grupo de sabios consejeros. El Rey, que ya se había leído todos los libros del reino y vecinos, aún no podía responder a su gran pregunta ¿Cómo enseñarle a su pueblo las leyes esenciales de la vida? El quería que su gente estuviera preparada para lo bueno y malo, así que llamó a su grupo de sabios y les dijo: Quiero que me escriban las reglas de la vida para que todo campesino y noble pueda aplicarlas.

Los sabios se fueron a sus  bibliotecas y regresaron a la semana con un enorme libro, pero el Rey lo rechazó: NO, NO…debe ser más simple ¡Debe entenderlo desde el aldeano hasta el cortesano!

Los sabios volvieron a recluirse y regresaron con otro libro más pequeño a lo que el Rey contestó: NO, NO…debe ser más simple, esto tiene palabras muy extrañas ¡Debe entenderlo desde la panadera hasta la hija del Duque!

Los sabios, frustrados, se encerraron horas, días, meses en sus bibliotecas. Hasta que un día volvieron con un solo trazo de pergamino. El Rey lo leyó y dijo: ¡Esto es lo que buscaba! ¡Hacédselo saber a todo el pueblo!

El papel sólo tenía dos frases:

No hay comida gratis.

No hay ganancia sin pérdida. 

 

fin

 

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