La Moda Slow

En colaboración con:
Astrid Almao, diseñadora y creadora de Bambari
Fotos: Bambari

Cuando decidimos salirnos de lo “impuesto” y optar por un trabajo que nos haga feliz v/s cuánta plata o éxito social nos dé, nuestra forma de ver la vida también cambia. No sé si les pasó que al tomar la decisión de emprender o cambiarse a otra pega más “feliz”, empezaron a vivir más y – al mismo tiempo – más lento.
No es que se demoren mil horas poniéndose los zapatos, sino a contemplar más las cosas y la vida. Dentro de los conceptos de vida “slow” (recordemos este hermoso post) existe la Moda Slow, una alternativa a la masiva producción de los mall donde la ropa dura más, conoces quién manufactura tus prendas, a veces son recicladas y hay una ruta justa entre el proceso de creación y de venta.

Hablé con Astrid Almao, creadora de Bambari; una marca independiente de moda slow donde encuentras tallas para todas nuestras formas y portes, ropa que nos haga sentir contentas con quienes somos, nos duren mil años y nos abriguen o refresquen porque los materiales naturales utilizados están preparados para su fin.

—“quienes compran ayudan a las que están del otro lado, amando lo que hacen y confeccionando en un espacio de trabajo que ellas escogieron, recibiendo un pago justo, acorde a lo que conlleva su esfuerzo y pasión, rescatando el oficio en un mundo de tecnología. Mujeres que ayudan a mujeres, y en el medio estamos nosotros, las marcas de Slow Fashion, conectándolas a todas muchas veces en diferentes continentes, culturas y circunstancias, canalizando esta interacción en pro del planeta.”
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Para Astrid la mujer de hoy lucha muchísimo por su equidad, pero se esclaviza ante las marcas y el tener que cambiar siempre según la moda. Me explicó que en todo ese proceso fashion se produce mucho daño, no sólo no es “cruelty free” para las amantes de los animalitos —Se piensa que los daños provocados por el rubro textil tienen efecto únicamente en países asiáticos, africanos o cualquier zona remota al continente americano, sin embargo también hay que tomar en cuenta las experiencias de diferentes trabajadoras -que pueden ser hasta tus vecinas- viviendo de sus oficios en alguna manera menospreciados y mal pagados en pro del descuento, la competencia o la “optimización de recursos”, término elegantemente dado a la explotación laboral.
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 “Los proyectos de Slow Fashion no son solamente una alternativa a la oferta que se ve en los mall y terminan “uniformando” sociedades enteras, también vienen de la necesidad que hay por rescatarlo todo, porque si analizamos bien, la industria de la moda impacta en todo ámbito.

Y si todo esto aún no te convence, ella te da 3 razones para elegir el Slow Fashion sobre la venta masiva de tiendas comerciales:

1. Las personas: Adquieren un producto duradero y de alta calidad, con un sistema de tallas adaptado al promedio (en altura y contornos) de la mujer chilena. También usamos un sistema de patronaje que permite confeccionar una prenda en manera limitada y con diferentes cambios en detalles, por lo tanto no son iguales una a la otra.

2. El ambiente: En el caso de Bambari utilizamos al menos un 20% de residuo textil en cada prenda. Esto implica el uso de retazos o telas de cualquier tipo (no tratadas) en terminaciones, detalles internos o incluso confección de piezas 100% de desechos. En otros casos, usamos materiales de origen natural (lino, algodón orgánico, seda y pronto traeremos productos certificados desde la India).

 3. Los trabajadores: También negociamos y hacemos todo el trabajo basándonos en los fundamentos del comercio justo, pagando lo que el/la artesan@ o costurer@ necesita y contribuyendo a que trabajen desde sus casas.

Si te gustaría saber más sobre el trabajo de Bambari o la moda slow puedes contactarlos en:
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Mail  bambari.cl@gmail.com 

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